Es una escena que escandaliza. En Alemania,
un niño con una arma es inimaginable y tendría consecuencias inmediatas. En
cambio, en los Estados Unidos es algo perfectamente normal. En realidad, armas
para niños son la última moda allí. Se hace muchísima publicidad y hay ofertas
especiales, por ejemplo se venden fusiles fucsias para chicas. Los padres con
instructores de tiro preparan a los pequeños para familiarizarse con toda
naturalidad con armas. Los adultos graban todo y lo publican en las redes
sociales para mostrar como de orgullosos están. El chico en la foto tiene
aproximadamente seis o siete años, pero también hay niños que empiezan a
disparar mucho más antes, cuando tienen tres o cuatro años y apenas pueden
llevar el fusil.
Para los estadounidenses, las armas son de verdad
un "juego de niños". Poseen una media de un arma por habitante,
incluidos niños. El mercado de armas mueve siete mil millones de dólares. Los estadounidenses
justifican su obsesión con armas con la seguridad. Por ejemplo, un ciudadano
dice: "Yo he decidido comprarme un arma para protegerme a mí y a mi
familia. No veo dónde está el problema. Es obvio que no toman en serio el
peligro que las armas presentan. Cada año, dieciocho mil jóvenes mueren en los
Estados Unidos a causa de disparos. Las armas son la segunda causa de muerte
entre la juventud y la primera entre los jóvenes afroamericanos. Según las
estadísticas, un niño muere o resulta herido por un disparo cada media hora.
Fotos como esta me hacen furiosa y triste. En
mi opinión, los padres tienen que ser un modelo para sus hijos y mostrarles que
la violencia nunca es una solución. Los pequeños aprenden de sus padres y así
esta locura nunca acabará. Es irresponsable que los estadounidenses expongan
sus niños a este riesgo porque las armas nunca son un "juego de
niños" y no deberían estar en manos de niños.
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